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NO PODEMOS ESPERAR NI LOS 100 DÍAS DE CORTESÍA

Tres meses después del aterrizaje forzoso de la presidenta interina Elena Sánchez las cosas no pueden ir peor en la CRTVE. Tanto que nos obliga a saltarnos el tradicional plazo de los 100 días de cortesía para contaros que Sánchez se limita a mirar hacia atrás con ánimo revanchista. Para ella está tan mal todo lo que hicieron sus antecesores hasta tal punto que entra en contradicciones tan evidentes como el nombramiento de amigos que tanto ha criticado de la etapa de Pérez Tornero.

Cuando la interina se dedicaba a torpedear descaradamente la gestión del cesado Pérez Tornero le criticaba el crecimiento desmedido del organigrama con la creación, a dedo y a medida de sus amigos, de subdirecciones que escapaban al control del Consejo. Y resulta que eso es lo primero que hizo la interina tras hacerse con los poderes ejecutivos ahora cuestionados en los tribunales. Creó una subdirección para Xavier Obach, el eterno valido de Fran Llorente. Si estaba tan mal el amiguismo de Tornero ¿no está igual de mal que Sánchez haya repuesto de inmediato a su amiga Verónica Ollé, despedida en su día por Tornero?

ATADA DE PIES Y MANOS

La presidenta interina disfruta de un poder ejecutivo tan vigilado y controlado como el que disfrutaba Tornero. O incluso más, ya que sus consejeros le han marcado un claro e insuperable límite a causa de su interinidad. Los consejeros la boicotean, tal como ella le hizo a su predecesor, como medida de autoprotección y para impedir que comprometa de forma unilateral el futuro de RTVE. Temen que secundar las caprichosas propuestas de Elena Sánchez termine por sentarlos en un futuro ante un juez.

La interina se ha dado de bruces contra un muro en su proyecto de nuevo organigrama de alta dirección, que incluye el cese de los tres directores que se negaron a participar en el golpe de estado contra Tornero. El Consejo no le ha permitido ni lo uno ni lo otro, bajo el incuestionable argumento de que su interinidad no tiene el suficiente respaldo democrático para tomar decisiones de semejante calado. Más cuando el único delito cometido por los directores candidatos a la purga fue haberse limitado a hacer su trabajo con mayor o menor fortuna pero de manera leal, en lugar de conspirar o trabajar contra quien los nombró.

La razón de una sana praxis impone la tesis bajo la cual la condición de interinidad obliga a asumir la situación heredada hasta que sea debidamente nombrado por el Parlamento el legítimo titular y tome posesión del cargo. Eso es lo DEMOCRÁTICO, y lo más ético. En este momento, todos menos ella y tres más obvian el concepto de interinidad y su significado. Mientras tanto, han pasado ya tres meses con RTVE navegando a la deriva sin proyecto, sin un plan que dé continuidad a los muchos frentes que quedaron abiertos o inacabados de la etapa anterior.

REVANCHA, INACCIÓN Y DECADENCIA

Tres meses de pura revancha, inacción y decadencia alimentada por escandalosas y sesgadas filtraciones a la prensa que más que ayudarle a medrar, han perjudicado aún más la imagen corporativa de rtve ante la opinión pública. para ello se han utilizado informes de la IGAE (Intervención General de la Administración del Estado) que cada año se repiten, sea cual sea el equipo de gestión, y que también afearon el mandato de Rosa María Mateo, con Elena Sánchez en la secretaría general.

Hasta ahora se gestionaron y resolvieron internamente. Pero Sánchez ha preferido encender el ventilador y utilizarlo a su favor en una campaña de fakenews con falsedades como que la autorización de viajes, dietas y comidas de empresa corresponde a Alfonso Morales cuando en realidad le corresponde a Marta Torralvo y su equipo. ¿Un pago al apoyo que Sánchez recibó de Torralvo cuando era sólo consejera? La Dirección Corporativa gobierna RTVE con la Dirección Económica y el apoyo de directivos interinos que solo piensan en seguir cobrando a final de mes.

José Pablo López, que responde directamente a las consignas de Moncloa, es quien ha venido a sacar todo el presupuesto posible hacia las productoras amigas, sin importar nada los índices de audiencia.

Los directivos no dirigen por miedo a caer en la línea de tiro de una comisaria política que lo único que persigue es controlar hasta el último detalle. El que mucho abarca poco aprieta dice el refrán y eso es exactamente lo que le ocurre a nuestra presidenta interina. Este tipo de control, obsoleto y arcaico, son malos para la empresa, malos para los trabajadores y peor aún para los espectadores.

Falta gestión y empatía. Falta conocimiento y disposición. Falta contar con la voluntad de los trabajadores que son los que realmente tienen el control de la empresa. Sin su voluntad, no es posible.

La interina surgida de Wikipedia rompe y rasga provisionalmente poniendo palos en las ruedas de los directivos (casi todos) que no se pliegan a sus planes. Y por miedo e inseguridad rechaza continuamente proyectos por temor a las consecuencias de equivocarse. Acata y promueve programas como el de Julia Otero, o el de Toñi Moreno, relegando a la miseria televisiva a programas de mucha más calidad. La Cultura y la Educación se las ven y se las desean para seguir apareciendo en pantalla.

En resumen, tres meses en los que RTVE vive en una huída ciega hacia adelante, sin un proyecto de futuro empresarial razonable que conviva con un control efectivo de los recursos. En USO esperamos que en el siguiente informe de la Auditoria no aparezcan las mismas recomendaciones que ahora se han utilizado para ensuciar y afear conductas ajenas que la propia interina respaldó en etapas anteriores.

 

 

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