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EL MAL ESTILO DE CINTORA

 

Ya que nadie sale a defender los intereses de la Corporación ni de los trabajadores, USO lo hace sin ningún pudor. Como dice el refrán: éramos pocos y parió la abuela. Ahora resulta que el gran comunicador y prestigioso periodista independiente, Jesús Cintora, ha caído en la gran contradicción de anunciar en directo, como despedida de su presencia en el programa Las cosas claras, que le ha echado el Gobierno socialista del señor Sánchez. 

USO se pregunta cómo es posible que te echen por censura política y te permitas el lujo de dar el portazo y, haciendo uso de la más legítima libertad de expresión, denuncies a través de un programa que emite RTVE que aquí no hay libertad de expresión. ¿En qué quedamos?

 

Cintora ha dejado evidencia de su concepto de periodismo independiente insultando en antena a todo el Gobierno, al presidente de la Corporación, a todo su equipo directivo y a la mayoría de quienes formamos parte de la empresa. Los trabajadores estamos hartos de que se utilice a esta Casa (de servicio público legislado) como un ventilador de agendas ocultas y libros de ruta políticos que lo único que consiguen es aumentar el desproporcionado descrédito en la opinión pública sobre el trabajo que aquí realizamos.

 

Si Cintora fuera un periodista de los de verdad, se hubiera despedido con una carta abierta llena de datos, fechas, nombres, cifras y todo tipo de pruebas sobre el DELITO (porque la manipulación y la censura son delito en la democracia Española) del que dice haber sido víctima. Acto seguido, tras abandonar el plató, tendría que haberse dirigido sin perder más tiempo a los juzgados para presentar una denuncia. Eso sí que es periodismo independiente y no el lanzar infinidad de insinuaciones, críticas y opiniones personales incriminando a todo un colectivo de personas trabajadoras que, ajenos a los instrumentos de privilegio y lobby que él mismo utilizó hasta llegar a este trabajo (productora externa incluida), sienten menoscabada y despreciada su carrera profesional.

 

Cintora se olvida de que en todas las apuestas políticas unas veces se gana y otras se pierde. Y cuando se va de ejemplo de independencia no hay mejor ejercicio de transparencia que hacer pública tu ideológica sin tapujos por respeto al ciudadano. Tampoco debería olvidar que es de desagradecido morder la mano del que te ha dado de comer y te ha permitido presentar ese programa.

 

TIEMPOS DE “VALE TODO”

 

Lo que está claro es que el señor Cintora ha demostrado, con su ácida y revanchista despedida, que parece no disponer de la mesura, la clase, el señorío, el respeto, el equilibrio, el talante y la exigida educación esperada en un gran comunicador. Y más, conociendo que ya tenía antecedentes y que salió de A3 Media de igual manera. O lo que es peor, si tan de contenido INFORMATIVO es su trabajo, cómo es posible que se haya saltado tan descarada y arbitrariamente las sagradas normas del LIBRO DE ESTILO DE RTVE (que por lo visto no se ha leído, o se lo pasa por donde quiere) con una intervención final de pura opinión-especulación que en tiempos de ego desbocado en las redes sociales debería quedarse para los “followers”.

 

Censurado, según él, por dos gobiernos, Cintora tendrá que esperar a que los suyos asciendan algún día al poder para poder hacer el periodismo que, supuestamente, le ha llevado a la cumbre de las audiencias y a hacerse un hueco en los espacios INFORMATIVOS nacionales. Y tendrá que replantearse sus palabras de despedida a la audiencia: "me hubiera gustado que me hubieran defendido más, o que no me hubieran atacado" porque desprenden un tufillo de auténtico ególatra autoritario que quiere para los demás lo que no quiere para él.

 

En este negocio hay que saber asumir las críticas, tener reflejos para reaccionar y remar contra viento y marea porque esa dinámica es el fruto de una sociedad libre y plural. Y si las opiniones y las circunstancias no te gustan, como le pasa a todo el mundo, sigues tu camino.

 

Donde las dan, las toman y aunque son tiempos de “vale todo”, hay que saber adaptarse a ese “todo” y hacer autocrítica. Puede que al final confundir y mezclar información con espectáculo para ganar audiencias tenga sentido en la empresa privada (que tampoco cuenta contigo) pero no encaja en la ética de una empresa de servicio público esencial como RTVE, que por supuesto tiene sus problemas como todo en la vida, pero en la que no es elegante ni democrático ciscarse sin aportar pruebas sobre censura. Entonces el delincuente pasas a serlo tú.

 

Desde USO aprovechamos tu salida para desearte lo mejor y darte las gracias por tu aportación a los 173 programas que has durado en antena. Que sepas que ya formas parte del más de medio siglo de historia de esta empresa que es la historia audiovisual de la España moderna. Y no dudes que aquí seguiremos mientras quieran los españoles, nuestros auténticos propietarios. Esperamos que hayas aprovechado la experiencia para aprender y formarte, algo que seguramente te será mucho más valioso en el futuro que el buen dinero que has percibido por tu trabajo (900 euros por programa) tras "dejarte la piel", según tus propias palabras, o tal vez tu obligación profesional. Son etapas y RTVE siempre tiene sus puertas abiertas a quien tiene algo bueno que aportar a su audiencia.

 

Seguiremos con atención la demanda judicial que suponemos no tardarás en presentar en defensa de tus derechos constitucionales por tu supuesta purga. 

 

 

 

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